Plan financiero: ¿Qué es y cómo hacer uno?

Una vez que entiendes las posibilidades que puedes lograr con ayuda del dinero, comprendes la importancia de gestionar de forma correcta tus finanzas. Independientemente del tipo de meta que tengas en mente, antes de desarrollar cualquier objetivo, necesitas un plan. Para este caso, te explicaremos qué es un plan financiero y cómo este puede ayudarte a alcanzar tus propósitos.

En términos generales, una adecuada planificación financiera te dará una visión más clara del estado actual de tus finanzas personales. De esta forma podrás analizar tu salud financiera, y poder establecer objetivos más claros y estrategias más realistas. En pocas palabras, un plan financiero te dirá dónde estás ahora mismo, a dónde quieres ir, y cómo llegarás ahí.

¿Qué es un plan financiero y para qué sirve?

Un plan financiero es una herramienta para gestionar y controlar tus finanzas personales y, además, es un camino a seguir con el fin de alcanzar tus objetivos. Por lo general, y dependiendo de tus objetivos específicos, un plan financiero personal debe incluir los siguientes detalles:

La planificación financiera te servirá, de este modo, para contemplar la viabilidad de tus metas y para ayudarte a diseñar los pasos que debes tomar para cumplir dichos planes. Un correcto y honesto análisis de tus finanzas personales, junto a un adecuado plan, te ayudarán a construir una mejor calidad de vida.

Importancia de un plan financiero personal

Un plan financiero personal te ayudará a tomar decisiones inteligentes con respecto a tus recursos económicos, con el propósito de que logres ciertos objetivos determinados. Es una guía que escanea tu salud financiera. Un plan a seguir que enfoca tus pasos hacia una dirección específica.

Para empezar, es recomendable que estructures un plan sencillo de seguir y analizar. A medida que vayas aprendiendo sobre cómo funciona tu dinero y compruebes lo que te está funcionando, asimismo irás modificando tu plan financiero.

Es importante que sepas diseñar objetivos que puedas alcanzar y que, por supuesto, te comprometas a hacerlos realidad. Por esta misma razón, comenzar con un plan sencillo te ayudará, poco a poco, a ir desarrollando tus planes y metas hasta que seas capaz de diseñar un plan mucho más robusto.

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Tipos de planes financieros

Un plan financiero sirve para direccionar los pasos de un negocio, una familia, o de ti mismo. Determina cuál tipo de plan se acomoda a tus necesidades. Por lo pronto, estas son las características básicas de cada uno:

  • Plan financiero para empresa: este plan recoge todos los elementos que conforman un negocio. Se utiliza para describir los objetivos económicos y financieros empresariales, y las estrategias a implementar para su realización.
  • Plan financiero familiar: en este plan no contemplas solo tu situación financiera, sino también la situación de las otras personas que contribuyan de manera económica en tu hogar. Esta es una herramienta útil para crear cierta tranquilidad financiera en tu familia o en tu vida en pareja.
  • Plan financiero personal: este es tu plan financiero de vida, y es el que abordaremos en este artículo. En este plan, contemplas metas personales tales como tu jubilación, estrategias para inversiones o adquisición de bienes, planes de ahorro, entre otros.

¿Cómo hacer un plan financiero?

Consejos de finanzas

Para hacer un plan financiero personal sencillo, basta con que establezcas qué metas quieres alcanzar, y que evalúes cuál es tu situación financiera actual. De acuerdo a la salud de tus finanzas, podrás destinar un porcentaje para ahorros, inversiones, pago de deudas, y otros factores relevantes para ti.

A continuación, te presentaremos una serie de pasos que debes de tener en cuenta a la hora de crear tu plan financiero. Sin embargo, recuerda que son recomendaciones, y que deberás adaptar tu plan de acuerdo a lo que sepas que puedes hacer.

10 pasos para elaborar un plan financiero

1.    Realiza un seguimiento de tus ingresos y gastos

Este paso es indispensable, porque debes tener claridad de cuánto dinero tienes y cuánto dinero gastas. En este paso crearás un estado actual de tus finanzas, y a partir de ahí, podrás identificar los gastos que no son importantes en tu cotidianidad y que puedes reducir. Es necesario que aprendas a ser consciente de lo que estás gastando.

En general, elaborar un análisis de tus gastos e ingresos te ayudará con lo siguiente:

  • Tener un mayor control de tus recursos
  • Identificar cuáles son las cosas que absorben más dinero 
  • Conocer tu capacidad de ahorro mensual
  • E identificar cuál es tu capacidad de pago

Esto te dará la información necesaria para que sepas dónde puedes comenzar a reducir gastos para generar mayor ahorro.

Ahora bien, si es la primera vez que vas a diseñar un plan financiero y no tienes anotados todos tus gastos, dedica al menos dos meses en apuntar cada compra y pago que realizas. También te puedes ayudar de un calendario para anotar otros gastos relevantes, como el pago de un semestre estudiantil o el pago de los impuestos. Incluye a tus gastos habituales los que son pequeños, como antojos o chocolates, y los no recurrentes, como una salida al cine o una consulta inesperada con un doctor. Es importante que registres todos los gastos. Cada centavo cuenta.

Para que tengas mayor orden, puedes clasificar tus gastos por aquellos que son variables y aquellos que son fijos. Existen aplicaciones que te ayudarán a llevar la cuenta de tus gastos, o si lo prefieres, puedes ocupar una hoja de cálculo.

2.    Define objetivos

Una vez sepas cómo están tus finanzas, es hora de establecer metas. Cuida de que estos objetivos sean realistas, medibles y alcanzables.

Quizás pienses en metas como: “quiero alcanzar mi libertad financiera”, o “quiero viajar por todo el mundo”. Pero estos son objetivos abstractos. Es decir, ¿cuánto dinero necesitas para viajar?, ¿con cuánta cantidad de dinero consideras que alcanzarás tu libertad financiera? Si no puedes responder esto con números, entonces te estás proponiendo metas abstractas. Aterriza cada propósito que te propongas a objetivos cuantificables.

Por ejemplo:

  • Conseguir 200 dólares para saldar la deuda de mi tarjeta de crédito
  • Ahorrar 1000 dólares para invertir en un fondo de inversión
  • Ahorrar 3000 dólares para viajar al Tíbet

Como ves, son metas medibles. Son cantidades de dinero específicas que te propones alcanzar. Comienza por cifras pequeñas que sepas que podrás conseguir y, poco a poco, vas escalando. Una vez tengas claro esto, clasifica las metas por plazos:

  • Corto plazo: 1 a 2 años
  • Mediano plazo: 2 a 5 años
  • Largo plazo: 5 años en adelante

Cuando ya tengas definidos tus objetivos y el plazo para cumplirlos, es hora de que pienses en las estrategias que llevarás a cabo para hacer realidad tus planes.

En resumen, debes responderte lo siguiente: ¿Qué quieres conseguir? ¿Cuándo te gustaría conseguirlo? Y ¿Qué harás para lograrlo?

Ejemplo de plan financiero:

El siguiente es el ejemplo de un plan financiero simple. En él, establecerás la prioridad de tus objetivos, tu meta específica, costo mensual, el periodo de tiempo que te tomará, el costo total, la fecha en la que planeas que se cumpla dicho objetivo y, por último, las estrategias a llevar cabo.

Ejemplo y plantilla de un plan financiero

3.    Paga tus deudas

Antes de decidir comenzar a invertir o crear estrategias financieras, puede que sea mejor pagar primero tus deudas. Si estás pagando una tasa de interés alta (como las que cobra una tarjeta de crédito), y al mismo tiempo estás destinando dinero a inversiones, es posible que el dinero que termines pagando en intereses sea mayor a la rentabilidad de tus inversiones. Concéntrate en un objetivo a la vez.

Ahora bien, otra cosa es que el préstamo actual que tengas lo estés destinando a inversiones. De todos modos, en este segundo paso, evalúa el costo y el beneficio de todos tus gastos, y determina si valen la pena o no. Sin deudas, será más fácil desarrollar tu plan financiero y tendrás el camino libre para llevar a cabo tus metas.

4.    Comienza a ahorrar

Todo plan financiero bien diseñado, debe incluir un plan de ahorros.

Analiza tus entradas mensuales de dinero y tus gastos, y determina si puedes ahorrar, al menos, un 20% de tus ingresos. En la medida de lo posible, abona un poco más. En caso de que tus ingresos no sean suficientes, vuelve a tu lista de gastos e identifica lo que no es necesario para tu vida y reduce su consumo. Incluso, un dulce que compres a diario cada vez que vas a tu trabajo, puede significar al año un gasto de más o menos 300 dólares, suponiendo que el dulce cuesta 1 dólar.

Estos son los gastos hormiga. Son insignificantes. Pero cuando analizas el costo anual de estos pequeños antojos, te darás cuenta de que es dinero significativo.

También, planea un ahorro para generar un colchón financiero. Por más motivados que estemos ante un nuevo proyecto, la vida es impredecible y cualquier cosa puede pasar. Y si algo sucede, es mejor contar con un fondo de seguridad con el fin de no desestabilizar tu situación económica y que no te veas obligado a solicitar préstamos. Para crear un colchón financiero, es ideal que ahorres el equivalente de 6 meses tus ingresos. Al menos, como mínimo, el equivalente a 3 meses.

5.    Explora nuevas fuentes de ingreso

Cuando complementas el ahorro con la inversión, tus ingresos se verán beneficiados. Sin embargo, debes ser cuidadoso con las estafas que hay afuera y estudiar muy bien las opciones que encuentres. A grandes rasgos, analiza lo siguiente de cada inversión:

  • ¿Cuánto dinero estás dispuesto a invertir? Ten en cuenta que cada inversión tiene diversos niveles de riesgo y, de acuerdo a ello, será su rentabilidad. El dinero que inviertas debe ser dinero que no te haga falta.
  • Nivel de riesgo: por regla general, entre más volátil y riesgosa sea una inversión, mayores serán sus ganancias. Por el contrario, las inversiones de bajo riesgo generarán rentabilidades menores.
  • ¿Para qué quieres invertir? Define cuál es el objetivo de tu inversión.
  • ¿Cuándo quieres comenzar a ver rendimientos?
  • ¿Cuál es el plazo de la inversión? Decide si tu tipo de inversión es a corto, mediano o largo plazo.
  • Cuida de que la rentabilidad de tus inversiones supere la inflación de tu país.

De acuerdo a tus objetivos y a lo que esperas de una inversión, debes analizar los distintos tipos de inversiones que hay en el mercado. Debes estudiar bien cada opción y asesorarte con un experto en el tema. Entre las opciones más conocidas para invertir encontrarás:

  • Rentas variables: son las inversiones que se hacen en criptomonedas, en acciones, en divisas, y en los índices bursátiles. Requieren de mucha formación y, en otros casos, de información privilegiada. En este punto, vale decirte que tengas cuidado con los cursos que te prometen ser rentable en trading en seis meses y ganar miles de dólares al mes. Por lo general, son estafas de personas que no son rentables en el trading.
  • Renta fija: se conocen también como bonos. Estos bonos sirven de financiación para los gobiernos y las empresas, mientras que tú obtendrías una rentabilidad baja por tu participación.
  • Fondos de inversión: son fondos de inversión colectivas en el que personas e incluso empresas, colocan su dinero para que sea utilizado en inversiones mayores.
  • Negocio propio: emprender un negocio es una buena forma de invertir dinero. Sin embargo, tiene sus riesgos, obstáculos y otros factores que debes de tener en cuenta. Pero con conocimiento y un correcto plan de negocios, puedes crear algo importante.
  • Comprar metales: se trata de comprar metales como el oro y otros metales preciosos.
  • Invertir en bienes raíces: es cuando compras una casa o un apartamento para generar ingresos por medio de su alquiler.

6.    Implementa acciones y revisa resultados

La vida humana está llena de cambios, y es normal que tu plan se modifique a medida que pasa el tiempo. Quizás tus ingresos aumenten o, por otro lado, saldes una deuda y eso te genere mayor cantidad de dinero disponible. Nuevo bebé, nueva carrera, o una separación. Cada momento de tu vida representará cambios inherentes en tu dinero.

Si has alcanzado tus objetivos y aumentado tus ingresos, avanza hacia las siguientes metas. O en el caso contrario, de no haber podido cumplir con los objetivos establecidos, permítete otra oportunidad y establece nuevas metas más pequeñas. Por lo general, estos planes se actualizan cada año. Pero debes revisarlos con más frecuencia, al menos cada tres a seis meses para evaluar tus avances.

Factores adicionales a tener en cuenta al hacer tu plan financiero:

7.    Planifica tus impuestos

La planificación tributaria es de esos pasos que a todos nos gustaría evitar pensar. Sin embargo, no tenerlos en cuenta en tus proyecciones de ingresos a largo plazo puede afectar tus estrategias de forma significativa.

Infórmate sobre las deducciones de impuestos en tu país. Esto te ayudará a reducir el monto total que deberás pagar por tus obligaciones tributarias.

8.    Planifica tu seguridad

Está bien esperar lo mejor, pero también debes considerar lo inesperado. Los seguros sirven para planificar una estrategia de respaldo en caso de que suceda algo grave y que requiera de gran cantidad de recursos. Dependiendo de tus necesidades y decisiones personales, puedes considerar seguros de salud, de vivienda, de tu auto, de tu negocio, o seguros de vida, entre otros.

9.    Planifica tu jubilación

Nunca es tarde para comenzar a planificar tu jubilación; no obstante, cuanto más rápido comiences, mejor. Para planificar tu jubilación no solo existen los planes de pensiones, sino que también puedes hacerlo mediante tus propias inversiones y ahorros.

10.  Planifica tu patrimonio

Planificar tu patrimonio te ayudará a darle un destino a tus bienes cuando llegue el momento en que ya no estés. Con ello planeas el futuro de tus finanzas, de tu familia o seres amados, y tu legado.

Para concluir este artículo, recuerda que de nada vale que diseñes tus planes y objetivos, si no te comprometes a seguirlos. Como habrás podido ver, un plan financiero bien elaborado y completo, será una gran guía para alcanzar tus objetivos y vivir de una forma más cómoda. Al final, todo dependerá de tu disciplina y constancia.

Cómo mejorar la productividad personal con 11 estrategias

¿Cómo ser productivo en la vida de una forma natural? Es decir, sin necesidad de forzar las cosas u obligarte a despertarte a determinada hora de la madrugada. La solución más directa a esta cuestión es tener un propósito claro que cumplir y, sobre todo, tener la disciplina necesaria para llevar a cabo este objetivo.

Sin embargo, es muy común del humano postergar sus tareas ocupándose en otras actividades que no necesariamente son relevantes para la vida. Esta procrastinación nace de la dificultad inherente de iniciar una tarea y de la complejidad de encontrar la motivación suficiente para comenzar a actuar. Es así como muchas personas, aunque tengan un propósito en mente, se dejan llevar por las distracciones, no toman acción y terminan perdiendo su tiempo en otros asuntos.

Por eso, hoy te explicaremos algunas de las más efectivas técnicas y estrategias para mejorar la productividad personal y laboral, de tal forma que puedas aprovechar el tiempo y desarrollar tus objetivos de una forma más eficiente. También hallarás algunos ejemplos de apoyo para que personalices tus propios métodos de acuerdo a tus necesidades.

¿Cómo aprovechar el tiempo y ser más productivo?

Hemos dividido este artículo en dos secciones: en la primera encontrarás 4 estrategias y métodos que te ayudarán a mejorar tu productividad y a aprovechar el tiempo en el trabajo o en tu vida cotidiana. En la segunda parte, encontrarás 7 hábitos y consejos adicionales para complementar tu rendimiento personal. De este modo, contarás con las técnicas y los hábitos necesarios para emprender tus proyectos con eficiencia.

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4 métodos para mejorar tu productividad personal

1.     Método Ivy Lee

El método Ivy Lee consiste en realizar una lista diaria con 6 tareas u objetivos que puedas desarrollar para el día siguiente. Estas seis tareas las ordenarás de mayor a menor prioridad, de tal modo que, al comienzo del día, comiences a trabajar en lo más importante. En caso de que no puedas terminar con éxito la primera tarea, sigue adelante con las otras y luego vuelve a la primera. Deben ser tareas que sepas que podrás realizar en un día. En caso de tener en mente un proyecto grande, divídelo en pequeños pasos.

Recuerda ser flexible contigo mismo. En caso de que no hayas podido finalizar una tarea, vuelve a apuntar esa labor para el día siguiente. Pero tampoco te des demasiada libertad de no hacer las cosas que has apuntado, porque en el momento en que te permitas pasar por alto las prioridades de tu lista, es el mismo instante en que esta técnica perderá su eficacia.

Cada vez que logres completar una tarea, resáltalo con algún color llamativo que te genere agrado. Esta sensación de satisfacción cada que vez que completes algún ítem de la lista, sirve como estímulo para que continúes desarrollando tus otras tareas. Por todo lo anterior, aunque es un método sencillo, es altamente efectivo. Por supuesto, servirá siempre y cuando tú tengas la disciplina y la constancia de realizar estas tareas.

Esta técnica es mucho más efectiva si la realizas en papel físico. De este modo, tendrás a la mano la lista que podrás ir comprobando a lo largo del día. En la noche, debes revisar qué tareas no alcanzaste a completar para luego apuntarlas en la lista del día siguiente.

2.     El panel de Kanban

Kanban es un concepto japonés que puede traducirse como “tablero virtual”. La idea de este método es organizar, de una forma armoniosa, las tareas que tengas pendientes, las que ya estés desarrollando, y las que ya estén resueltas. Su diseño se vería de esta forma:

Tablero Kanban para mejorar la productividad

Su estructura se basa en tres columnas básicas: una columna con las tareas pendientes o por hacer, otra columna con las tareas que están en proceso, y una última con las tareas completadas. Este método te ayudará a medir de forma visual la carga de trabajo que tienes, las tareas que te faltan por resolver, todo lo que has podido avanzar, y puedes darte una idea general de cuánto te falta para terminar el proyecto.

A nivel productivo, esta es una gran idea para mejorar en tu trabajo, aunque también puedes emplearlo en tu vida personal con tareas del hogar o con objetivos propios. Al ser algo tan visual, podrás identificar fácilmente cuando te estés poniendo mucha carga laboral al mismo tiempo. También puedes complementarlo con el método Ivy Lee, para ir primero por las tareas prioritarias.

Lo ideal es que comiences con lo básico, y a medida que te sientas cómodo con tu ritmo de trabajo, puedes agregarle más funcionalidades o características. Por ejemplo, puedes adicionar más columnas, como una para lluvia de ideas, o añadir nuevas secciones en cada columna con el fin de dividir tu carga de trabajo. Además, si consigues notas de colores, puedes determinar que cada color simbolice una categoría específica, por ejemplo: amarillo para propósitos financieros, azul para propósitos personales, rosa para tareas familiares, etc.

3.     Bullet journal

El bullet Journal es un diario o agenda personal diseñado por Ryder Carroll. El propósito de esta libreta es ayudarte a organizar tus planes personales, tus lluvias de ideas, recordatorios, listas de tareas, y otros aspectos de tu vida personal en un solo lugar. Por lo general, está lleno de color, imágenes, fotos, recortes de revistas, pero también puedes crearlo de una forma más minimalista. Es decir, es una agenda hecha desde cero totalmente por ti. Por ende, tú decides cómo ordenar y diseñar este diario.

Está orientado a las personas que adoran las manualidades, y si eres una persona que prefiere métodos que requieran de menos esfuerzo, esta opción puede no ser adecuada para ti.

¿Cómo hacer un bullet journal?

Primero, debes conseguir cualquier tipo de libreta; sin embargo, para hacer un bullet journal se suele emplear cuadernos con hojas punteadas. Estos puntos servirán de guía para realizar cuadros o líneas. Una vez tengas tu cuaderno, debes llenarlo con las categorías que sean importantes para ti. La mayoría de este tipo de agendas contienen lo siguiente:

  • Portada: al comienzo de tu agenda apuntarás tus datos de contacto, y luego decorarás esta parte como desees. También puedes agregar un índice con las categorías relevantes del diario.
  • Calendario: en este señalarás las fechas importantes. Puedes jugar con los colores y a cada color asignarle un sentido: fechas de cumpleaños, fechas en las que planeas terminar algún proyecto, fechas de entregas de trabajos, etc.
  • Lista de tareas: puedes ordenarlas por días, semanas, meses, o por categorías. Por ejemplo, puedes dividir la agenda en 12 secciones para cada mes del año.
  • Define tus códigos: los códigos son símbolos con un significado determinado que se ponen al lado de cada tarea para definir si está en proceso, si está completa o si ya fue realizada, entre otros. Por ejemplo, una “x” definirá una tarea no realizada y un círculo expresará una tarea completada con éxito.
  • Opcionales: puedes añadir en esta misma agenda tu plan de gastos e ingresos, lista de libros por leer, notas con recordatorios importantes, una lista de ideas de negocios que te interese emprender, o lo que consideres relevante para tu vida.

4.     Seguimiento diario

Una técnica bastante efectiva para mejorar tu productividad, es llevar un seguimiento diario de tus propósitos de la siguiente forma:

Ejemplo para mejorar la productividad en la cotidianidad

En este caso se ha hecho una lista con ejemplos de objetivos personales, pero tú puedes poner cualquier otro tipo de propósitos que requieran de tu dedicación diaria. Al ser algo tan visual, podrás observar en qué áreas de tu vida necesitas mejorar y en qué tipo de objetivos ya estás avanzando.

Este cuadro se compone de los siguientes elementos:

  • Una fila con todos los días del mes, o con los primeros 15 días (para este ejemplo solo hemos puesto 12 días).
  • Una columna con tus propósitos y metas. Deben ser objetivos que puedas llevar a cabo de forma cotidiana.
  • Una columna con el tiempo que planeas dedicar a cada tarea.

Al final del día señalarás en qué propósitos has trabajado, en cuáles dedicaste menos tiempo del indicado, y en cuáles no trabajaste. Para cada uno de estos tres estados, define un color específico de tu preferencia. Al final del mes, podrás dar un recorrido visual de todo lo que has podido o no avanzar en tus metas, y con base en ello, configurarás estos objetivos con menos o más tiempo para el siguiente mes.

7 consejos y hábitos para mejorar la productividad personal

Con todas las anteriores técnicas y estrategias para mejorar tu productividad, de seguro habrás hallado un método que se ajuste a tu personalidad y necesidades. Ahora bien, para ser una persona productiva, no solo necesitas de métodos de planificación y organización, sino que también debes adquirir ciertos hábitos que te ayuden a evitar distracciones. A continuación, encontrarás algunas recomendaciones que puedes aplicar en tu cotidianidad:

5.     Cuídate de las distracciones

Un estudio realizado entre We Are Social y Hootsuite, publicado en enero del 2021, señala que una persona, en promedio, pasa casi 7 horas al día usando internet, y de este tiempo, pasa 2 horas y 25 minutos al día en las redes sociales. Esto significa casi 17 horas a la semana, y más de 60 horas al mes invertidos solo en las redes sociales.

Si estás buscando cómo ser productivo en casa, cada vez que estés trabajando en un proyecto en la comodidad de tu hogar, sé consciente de los momentos en los cuales te rindes ante las redes sociales, y controla los tiempos que dedicas a este ámbito. Una persona con deficiente control de las redes sociales, puede dedicar más tiempo a su celular que a sus propósitos personales. Ten cuidado con esto y establece momentos específicos para tu entretenimiento.

6.     Pon tu alarma lejos

Si te cuesta levantarte temprano, un truco es dejar tu alarma o celular lejos de tu cama. De esta forma, cuando suene, obligatoriamente tendrás que levantarte para silenciar el sonido. Sin embargo, no pretendas que tu cuerpo se despierte y que tu mente reaccione en la mañana si tienes malos hábitos de descanso. De aquí viene el siguiente consejo:

7.     Una mente agotada será una mente distraída

Quizás habrás escuchado algún que otro emprendedor diciendo que solo duerme de 3 a 4 horas al día y que gracias a eso ha levantado grandes empresas. Sin embargo, es un hecho que no dormir lo suficiente afecta tu rendimiento y tu estado de ánimo, nubla tu claridad mental y tu creatividad, deteriora tu capacidad de recordar, además de que promueve un envejecimiento prematuro, entre otros factores.

Por supuesto, los efectos de un descanso insuficiente variarán en cada persona. Pero en términos generales, esto solo afectará tu salud a largo plazo.

8.     Ordena y mantén limpio tu espacio de trabajo

¿Sabes cómo mejorar la productividad laboral? Uno de los pasos más importantes es mantener un espacio ordenado y limpio. El orden da mayor percepción de organización, lo que te ayudará a diseñar un ambiente mejor adaptado para tu trabajo. Además, un lugar cuidado te beneficiará opacando el estrés e incentivando tu concentración.

9.     Lo más difícil hazlo por la mañana

La mañana es el momento del día en que una persona cuenta con mayor energía. Aunque es cierto que hay personas que son más productivas en horas de la tarde o en la noche. El punto es que halles el momento del día en el que mejor te fluyan las ideas, y que luego adaptes tus horarios para aprovechar ese tiempo. La regla, en términos generales, es que hagas lo más difícil cuando tengas mayor energía y motivación, y que dejes las tareas que requieran de menos esfuerzo para aquellas horas en las que comienzas a perder el rendimiento. 

10.  No te obsesiones con la perfección

Muchas veces, bombardeados por las presiones externas actuales y por el miedo a cometer errores, estancamos nuestros proyectos hasta no ver el último detalle diseñado a la perfección. En realidad, el perfeccionismo llevado a cabo de forma moderada y flexible, ayuda a identificar errores en nuestros planes y a solucionarlos. Sin embargo, cuando el perfeccionismo evoluciona en un trastorno, puede llegar a convertirse en uno de los más grandes obstáculos de nuestros proyectos. Además de generar mucho dolor.

Lo ideal, cuando estés creando un proyecto, es diseñar un buen plan adecuadamente analizado y con estrategias inteligentes. Pero evita ponerte estándares tan altos que ningún humano pueda alcanzarlos. Establece como una de tus prioridades hallar equilibrio y cuidar de tu bienestar emocional.

11.  Una tarea a la vez

Para ser productivo en la vida y hacer las cosas de forma adecuada, enfoca tus esfuerzos en una tarea a la vez. Es más efectivo realizar bien una tarea al día, que cinco al día, pero a medio terminar. Ayúdate dividiendo los proyectos grandes en pasos pequeños, y evita desgastar tus esfuerzos intentando convertirte en un humano multitarea. Tómate el tiempo de definir hacia dónde quieres ir. Y luego, con un plan bien estructurado, ve paso por paso.

En resumen, ya sea que quieras aumentar tu rendimiento laboral, o que tengas en mente ideas de negocios rentables que quieras comenzar a estudiar y emprender, adquirir hábitos para mejorar tu productividad y complementarlo con métodos como los vistos aquí, será clave para que puedas enfocarte y llevar a cabo de forma inteligente tus proyectos.

Tipos de créditos y préstamos ¿Cómo escoger la mejor opción?

El dinero que hoy ya tienes te ayudará a crecer hasta cierto punto. Pero aprender a apalancarte con el dinero de un préstamo te traerá grandes posibilidades económicas. Sobre todo, si también aprendes a mantener a un nivel muy bajo los costos que conlleva adquirir una deuda.

Este artículo es una guía que te brindará información sobre los tipos de créditos más utilizados en el mercado y sus características básicas. Además, será de gran ayuda para que puedas planificar de forma adecuada qué tipo de crédito te conviene más para tus objetivos personales.

¿Qué tipo de crédito te conviene más?

Definir qué tipo de crédito es mejor para ti, depende de los objetivos que tengas en mente: puede ser que estés planeando alguna inversión, que quieras comprar tu primer auto, que estés buscando generar mayor liquidez para tu negocio, o quizá solo quieras irte de vacaciones.

Cualquiera que sea la razón por la que estás pensando pedir un préstamo, es importante que primero sepas cómo acoplar el tipo de crédito que planeas solicitar con tu objetivo específico. Esto es indispensable porque cada crédito cambia sus tasas, sus costos extra y sus requisitos, de acuerdo a cada necesidad.

En términos generales, cualquiera que sea el producto financiero que escojas, analiza lo siguiente:

  • Tasa de interés: es el cobro que te hacen por utilizar el dinero prestado. Por lo general, tendrás dos opciones: tasa fija o variable. Lo recomendable es escoger una tasa fija. Pero esto depende de tu proyecto; evalúa qué te conviene más.
  • Plazo para pagar el crédito: entre más tiempo tengas para pagar, mayores intereses pagarás al banco.
  • Costos extra, como comisiones o cuotas anuales: ten en cuenta que una financiera puede ofrecerte una tasa de interés muy atractiva, pero cobrarte cuota mensual, anual, comisiones y otros costos extra. No solo evalúes la tasa de interés, sino también estos otros cobros.

Ahora sí, antes de entrar en detalle sobre los créditos que existen, te será muy útil entender cómo funciona un préstamo, porque de esta manera, podrás ir entendiendo qué es lo que espera un banco de ti.

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¿Cómo funcionan los préstamos?

Para entender cómo funcionan los préstamos bancarios, es necesario hablar de confianza y compromiso. Un préstamo es un contrato entre una financiera y tú, el cual funciona cuando esta entidad te entrega cierta cantidad acordada de dinero, mientras que tú te comprometes a devolverlo en determinado plazo de tiempo, junto con una cantidad extra por intereses y otros costos. Estos pagos extras que realizas, representan parte de los ingresos de las financieras.

Sin embargo, para que una entidad financiera te otorgue un préstamo, debes de cumplir con algunos requisitos que varían de acuerdo a cada empresa. Entre los requisitos más comunes e importantes, encontrarás que:

  1. Necesitas contar con un puntaje adecuado en tu historial crediticio
  2. Demostrar ingresos y capacidad de endeudamiento
  3. Contar con garantías de pago

Estos factores son relevantes porque le indican a la financiera qué tan confiable eres para pagar el dinero prestado. De esta forma, los bancos y otras entidades aseguran que su dinero se mantenga a salvo y, sobre todo, que crezca. Ahora que entiendes mejor cómo funcionan los préstamos, es hora de que conozcas qué tipos de créditos existen, con el fin de que puedas escoger el que mejor se ajuste a tus objetivos:

Tipos de préstamos

Cómo pedir un préstamo en El Salvador

Hay diversos tipos de préstamos. Algunos se clasifican en función del periodo de tiempo que te dan para pagar, otros, en función del objetivo. En general, existen dos modalidades de crédito:

  • A plazos o crédito convencional
  • Créditos rotativos o revolventes

Las diferencias entre un crédito convencional y uno rotativo, son las mismas que las diferencias entre un crédito y un préstamo:

Tanto el crédito como el préstamo, son productos financieros que están dirigidos a entregarte dinero con la condición de que luego lo devuelvas junto con un pago de intereses. Pero, mientras que un préstamo te entrega el total del dinero solicitado de una sola vez, el crédito lo que te entrega es la disponibilidad de usar una cantidad determinada de dinero, y según sean tus necesidades, podrás usar todo ese disponible, o solo una parte. Aunque al final, estos conceptos se suelen utilizar como sinónimos.

Asimismo, un crédito a plazo es un préstamo en el cual te otorgan el monto solicitado de una vez, con la condición de que lo vayas pagando a cuotas, y cuando termines de pagar, se habrá acabado la deuda. Ejemplos de este crédito son los préstamos hipotecarios, los préstamos educativos y los préstamos personales. Por su parte, el crédito rotativo es dinero que usas según tus necesidades, que luego pagas y puedes volver a usar. Es decir, es dinero que está rotando y que no tiene un final determinado. Ejemplo de esto son las tarjetas de crédito.

Esta es una forma muy general de clasificar los créditos. Sin embargo, podrás clasificarlos de acuerdo a otras tantas características distintivas que tienen, por ejemplo, el plazo de tiempo, si piden garantías o no, o el objetivo del financiamiento. Por ahora, veamos los tipos de crédito más comunes que existen en el mercado:

¿Cuántos tipos de créditos existen y cuáles son?

En el mercado podrás encontrar préstamos para empresas, créditos agropecuarios, o créditos educativos, entre muchas otras opciones más. En la siguiente lista te vamos a detallar los tipos de créditos más utilizados y sus características más relevantes:

1.    Créditos rotativos

Como ya te explicamos, un crédito rotativo es aquel que te otorga un cupo de dinero que podrás usar en su totalidad, o solo una parte de él. La cantidad de dinero que te den disponible dependerá de tu capacidad de pago y de tu historial crediticio. Ejemplo de los créditos rotativos son las tarjetas de crédito, aunque no necesariamente es adecuado utilizarlas como una fuente de dinero.

El interés de un crédito rotativo se cobrará de acuerdo a la cantidad de dinero que hayas empleado. A partir del momento en el que desembolses un monto determinado de dinero, comenzará a correr el cobro de los intereses. Es decir, si devuelves el dinero en 15 días, por regla general, solo te cobrarán intereses por esos días. Sin embargo, los créditos rotativos cuentan con una de las tasas de interés más altas del mercado. Por eso, debes de tener un correcto manejo del dinero y un plan financiero que guie tus decisiones.

¿Para qué se usa el crédito rotativo?

Las empresas suelen hacer uso de estos créditos como capital de trabajo para optimizar su liquidez. Además, las tasas de interés que se cobran a las empresas son bajas en comparación a las tasas que se cobran a una persona natural.

Por su parte, las personas naturales pueden hacer uso de este crédito para lo que deseen. Sin embargo, el peligro de estos créditos es que puede llevar a la quiebra a una persona que no tiene una adecuada educación financiera. Por eso, lo idóneo al momento de usar este producto financiero, es utilizarlo para inversiones o para proyectos que generen un retorno positivo de dinero.

Ya sea que utilices un crédito rotativo o una tarjeta de crédito, la dinámica es similar. La diferencia más notable es que el crédito rotativo te da la disponibilidad del dinero físico, mientras que la tarjeta de crédito mueve el dinero desde un plástico. Finalmente, si tienes buen comportamiento con este cupo, el banco puede ampliarte tu línea de crédito para que dispongas de más recursos.

2.    Crédito de libre inversión

Estos son préstamos que puedes destinar a lo que desees. Por lo general no te piden garantías o avales, pero sí debes de pagar seguros junto con los intereses que se generen. Los seguros por los que debes responder son un seguro de vida, en caso de que fallezcas, y un seguro de desempleo, en caso de que te pierdas tu trabajo.

Sus tasas de interés suelen ser altas, y si a esto añades los costos adicionales por los seguros, al final tendrás un gasto significativo que debes de analizar. Sus pagos se configuran a varias cuotas para darte facilidad de pago, pero esto también significa que pagarás por más tiempo sus intereses.

¿Para qué se puede usar un crédito de libre inversión?

Puedes usarlo para un negocio o proyecto que te genere una buena rentabilidad. No es recomendable usarlo para darse lujos o vacaciones, aunque si estás seguro de que puedes cumplir con los pagos y adelantarlos, puedes usarlo como desees.

3.    Préstamo de garantía

Estos préstamos requieren que des algo en garantía para poder acceder al crédito. Puede ser tu carro, alguna joya de alto valor u otro objeto similar. Ten presente que el valor del préstamo representa solo una parte del costo del objeto que diste en garantía. En caso de no poder solventar esta deuda, el banco tendrá el derecho de tomar posesión de este objeto y rematarlo a un precio bastante bajo con el fin de recuperar su inversión.

¿Para qué se puede usar un préstamo de garantía?

A causa de que ofreces un objeto de valor como garantía, las tasas suelen ser bajas. Por ende, la rentabilidad que le saques a esta deuda para realizar alguna inversión es considerable. Ejemplos de este tipo de crédito son los préstamos hipotecarios, en el cual das en garantía tu casa, a cambio de tasas accesibles y otros beneficios.

4.    Préstamo de nómina

Préstamo de nómina o préstamo de libranza. Es aquel que toma en cuenta tu empleo y tu sueldo para ofrecerte un crédito determinado. En algunos bancos, te pueden prestar el equivalente de 12 meses de tu sueldo. En términos generales, este préstamo te cobrará, además de los intereses, comisiones por apertura, cuota anual, cuota mensual, seguros de vida y seguros de desempleo. El plazo que te otorgan para pagar la deuda va desde un año, hasta seis años. Pero todo esto depende de las condiciones de cada financiera.

¿Para qué se utiliza un préstamo de nómina?

Puedes hacer uso de este tipo de préstamos para hacer arreglos en tu casa, irte de vacaciones o beneficiar algún proyecto que tengas. Puedes abonar pagos extra de capital para acortar la deuda y sacar mayor rentabilidad del préstamo. No obstante, ten en cuenta que hay bancos que cobran una comisión adicional por pago anticipado. Antes de adquirir este préstamo, asegúrate de que no cobren penalizaciones por dar abonos extra.

5.    Préstamo personal

Un préstamo personal funciona de forma muy similar a un préstamo de nómina. Mientras que en el segundo caso tienen en cuenta tu empleo formal, en el primero, lo que más importa son tus ingresos.

¿Para qué se utiliza un préstamo personal?

Estos préstamos son de libre uso. Para solicitarlos no tienes que explicar qué harás con el dinero, aunque sí tienes que demostrar que cuentas con los ingresos suficientes para adquirir la deuda. Puedes usarlo para viajes, inversiones, compra de servicios o productos, etc.

6.    Préstamo hipotecario

El préstamo hipotecario se utiliza para adquirir, ampliar o remodelar una casa o edificio. Para acceder a este tipo de préstamo, además de los requisitos básicos, debes dejar en garantía tu hogar y dar un enganche. El enganche es un porcentaje pequeño del valor total de la deuda que das a modo de cuota inicial. Dependiendo del país en el que te encuentres, deberás reunir entre el 5 al 10% del costo total de la inversión. Para rentabilizar mejor tu dinero, te recomendamos reunir al menos, un 20% de este valor.

Por regla general, a medida que pasen los años, la cuota de dinero que pagarás aumentará y los intereses bajarán. Esto es porque los intereses se calculan de acuerdo al monto total que estás debiendo. Dependiendo de tu capacidad de pago, podrás saldar la deuda en un periodo que va entre los 10 a los 25 años. Aunque lo ideal es que intentes disminuir este tiempo dando abonos extra para que puedas escalar económicamente más rápido.

7.    Préstamos prendarios o automotriz

Este préstamo es específico para adquirir un auto, ya sea nuevo o usado. Así como en el crédito hipotecario, requiere de un enganche o anticipo. Dependiendo de la financiera, las condiciones para acceder a este crédito serán distintas, así como sus tarifas, el enganche mínimo, y sus requisitos.

Dar un enganche bajo representa mensualidades elevadas. Un enganche alto te beneficiará con mensualidades más accesibles. Además, de no contar con un buen historial crediticio, puedes dar un enganche del 50 o 60% para acceder al crédito. Aunque, de nuevo, esto depende de cada financiera. 

A menos que utilices tu nuevo auto para producir recursos, un carro representará un enorme gasto de dinero: seguros, impuestos, gasolina, mantenimientos, etc. Lo ideal es que pagues menos por un auto que no te va a generar rentabilidad económica. Por eso, abona al capital siempre que puedas para acortar la deuda.

8.    Microcréditos

Los microcréditos son préstamos de pequeñas cantidades de dinero. Se suelen devolver en plazos menores a un mes, junto con los intereses que se hayan generado. Son préstamos sin aval para personas que no cuentan con los requisitos que suele pedir un banco, con el fin de sacar adelante proyectos que mejoren su calidad de vida. Sin embargo, ten en cuenta que los intereses de este producto financiero pueden ser altos, y entre más te demores en pagar, mayores serán los intereses. Cosa que no sucede con los microcréditos de Pisto, pues las tasas de interés que encontrarás aquí son justas con el bolsillo de las personas.

¿Para qué se utilizan los microcréditos?

Ya sea para emergencias o para casos específicos, asegúrate de que cuando emplees estos créditos, tengas la certeza de que podrás pagarlos a tiempo.

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9.    Préstamos del gobierno para negocios

Muchas veces, los gobiernos ofrecen programas con el fin de promover el crecimiento de la economía nacional. Estos préstamos se usan para empezar un negocio o para adquirir maquinaria, en caso de que ya esté operando la empresa.

Por lo general, los costos de un préstamo son más económicos cuando provienen del gobierno que de una empresa privada como un banco. Para acceder a estos programas, debes de tener en orden tu plan de negocios, los papeles del comercio y de los propietarios, y la justificación del porqué necesitas el préstamo. Una vez aprobado el crédito, se revisará periódicamente la salud de tus finanzas, y el correcto uso de los recursos prestados. En este mismo grupo entran los créditos comerciales, que están destinados al financiamiento y correcta liquidez de las pequeñas y medianas empresas.

10. Préstamos educativos

Los préstamos educativos están dirigidos a financiar las carreras profesionales de las personas. Cuentan con tasas de interés especiales, y dependiendo de las condiciones de cada entidad financiera que preste este crédito, comenzarás a pagar una vez finalices la carrera. Sin embargo, como en todo, lee siempre la letra pequeña.

Tipos de créditos en El Salvador

préstamos en El Salvador

La Superintendencia del Sistema Financiero, con el fin de regular y supervisar los productos crediticios, ha agrupado los créditos en tres grupos de riesgo principales y establecido algunos requisitos a tener en cuenta para acceder a los préstamos:

  1. Créditos para empresas: para acceder a este crédito, debe comprobarse un adecuado comportamiento crediticio, tener capacidad de pago y análisis de las proyecciones, viabilidad del proyecto y garantías adecuadas para la deuda respectiva.
  2. Créditos para vivienda: para construcción, remodelación, reparación o adquisición de un bien inmueble. La persona debe demostrar capacidad de pago, así como buen comportamiento crediticio.
  3. Créditos para consumo: estos son préstamos personales para financiar bienes de consumo o el pago de servicios. En este grupo también entran las tarjetas de crédito.

De estas tres clasificaciones, se desglosan el resto de créditos y otros tipos de préstamos que se ofrecen en el país. En general, cada producto financiero debe asegurarse de evaluar que la persona deudora tenga capacidad de pago, salud financiera, responsabilidad y una situación económica sana.

Finalmente, ya conoces mejor las opciones que dispones para realizar tus proyectos. Cualquiera que sea la decisión que tomes, compara las características de cada producto financiero para que escojas el que mejor beneficio te ofrezca.